lunes, 30 de mayo de 2011

Conmigo misma y los demas

“El hombre inteligente busca una vida tranquila, modesto, defendida de infortunios; y si es un espíritu muy superior, escogerá la soledad. La soledad es el patrimonio de todas las almas extraordinarias. Nadie puede salir de su individualidad. La soledad ofrece al hombre colocado a gran altura intelectual una doble ventaja: estar consigo mismo y no estar con los demás.”

Arthur Schopenhauer

Creo que han pasado más años de los que esperaba que pasaran desde que leí esa frase la primera vez, y menos años de los que pensé que la volvería a recordar, buscar y darle otro significado, como ahora. Soy una persona de pocos amigos, y en palabras simples una solitaria hasta la medula, sé de idas al teatro sola, cafés leyendo un interesante y aislador libro y tragos en casa acompañados de una buena película y por supuesto de semanas y fines de semana llenos de trabajo, la excusa perfecta para justificar esa soledad, que es más que física, es espiritual, esa soledad que se pasea por la casa como dueña y señora, pero estoy tan inmersa y preocupada en ocuparme en algo, que la dejo pasearse así, sin más, como reina, ama y señora. No me preocupa, queda tiempo, siempre queda tiempo para ella.
¿Y que pasa en 10 años más? ¿Estaré como él, como ellos? esos que me rodean y están en víspera de los 30 o entrando recién a ellos, esos que dejaron que la soledad fuera la única con permiso en entrar en sus vidas, esos que lo tienen todo para ser perfectos, una casa, un auto, carácter, sonrisas resplandecientes, estatus e independencia ¿Qué pasa con ellos? los hijos del “nunca jamás” que esperan más, porque ellos lo son todo, la mejor compañía, la perfección, porque de un momento a otro estar de a dos se volvió una tarea compleja, una búsqueda incansable de la compañía perfecta. Me pregunto ¿en qué momento de sus vidas dejaron de la lado la confianza para tener miedo, miedo a vivir de a dos? Me llegan más dudas de las que mi cerebro puede procesar, y por supuesto no tienen respuesta, no sé si llegue a esta edad y con miedo igual que “ellos”, sé que cuando llegue y me pille de sorpresa, viviendo en mi casa llena de mañas, espacios llenos y camas vacías, es porque la vida en algún punto se detuvo y deje de impresionarme de la magia que me entregan ahora las personas, la compañía, esa magia que siempre busco, esa magia que no está debajo de cada piedra del mundo, esa magia que da el salir a caminar sin consecuencias; salir y que sea solo juntarse porque te quiero ver, sin apellidos sin citas, sin nada; eso es lo que perdieron, se enfocaron en lo complejo en la búsqueda y se olvidaron de lo que estaban buscando, alguien, simplemente alguien que te quiera, te cuida y te acompañe.
Quiero llegar a ese punto, y que la vida sea estar conmigo misma y con los demás.